“Conocer, educar, informar, buscar más evidencia y usar la evidencia que ya tenemos para diseñar políticas que busquen tanto respetar las libertades individuales como concientizar e intentar minimizar los daños propios y a terceros; podríamos prevenir el consumo y promocionar la salud, tratar de reducir la demanda en lugar de perseguir la oferta.”

Para leer el artículo completo: Drogas: es más eficaz educar y reducir la demanda que prohibir la oferta

#Luchacontralasdrogas
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Si necesitas de asistencia y acompañamiento en relación a Conductas Adictivas, no dudes en contactarnos.

 

Dra. Julia López S.
Psicóloga

cpi-consultas@psicoalajuela.com
Tels. 2430-4457 / 8991-9741
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Centro de Psicología Integral
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Cuando en un miembro de la familia se presentan problemas relacionados al consumo de sustancias se dan una serie de situaciones difíciles de manejar. Generalmente, esta condición de adicción representa un sufrimiento familiar y puede traer consecuencias importantes si no se trata de la forma adecuada.

Inicialmente la familia puede manifestar vergüenza por la situación y tratar de manejarla internamente con el fin de guardar las apariencias. Esto puede estar asociado a sentimientos de culpa al creer que son responsables de adicción de alguno de sus miembros. También pueden darse negaciones o minimizaciones del problema para evitar confrontarlo y así no sumarse al desgaste emocional que puede representar aceptarlo.

La familia es la base de la sociedad por lo tanto es la encargada de brindar al sujeto una serie de herramientas para enfrentar la vida en todos sus aspectos. Una de las principales funciones es hacer prevención de las conductas no saludables en sus miembros. Ya que debe fomentar el cuido y la protección, la enseñanza, los límites, la comprensión de los deberes y derechos de sus miembros. Es por eso que los padres deben formar parte del aparato educativo y prepararse en temas como por ejemplo la prevención y el manejo de conductas adictivas.

 

¿Cuál es el tratamiento adecuado para las adicciones?

En el caso de enfrentarse a la enfermedad adictiva en alguno de sus miembros, es necesario buscar un tratamiento adecuado. En ocasiones la familia piensa que el problema es únicamente responsabilidad del consumidor y que no tienen cabida en el proceso de tratamiento, lo cual es incorrecto. La adicción es la representación de una serie de situaciones familiares disfuncionales, que al mejorarlas tendrán un efecto positivo en la recuperación del adicto.

A través de un proceso terapéutico familiar se deben fomentar las conductas saludables, la comunicación asertiva y el manejo de límites. También capacitar a los miembros a través de sesiones psicoeducativas para prepararlos a la hora de manejar la situación. Aumentar los recursos sociales, emocionales y físicos de la familia para poder manejar factores estresantes.

La familia es la principal red de apoyo del adicto por lo cual cada miembro debe comprometerse y formar un bloque para lograr resultados exitosos. Por lo tanto, debe aprender herramientas para reforzar positivamente al paciente en lugar de culpabilizarlo y fijar límites con afecto, pero firmes.

Algunos de los beneficios de la terapia familiar en la recuperación de las conductas adictivas son:

  • Aumenta significativamente que el paciente no abandone el proceso de recuperación
  • Aumenta la comprensión de la enfermedad
  • Desarrolla habilidades y conocimientos relacionados al tema
  • Restaura los límites y las líneas de mando
  • Define los roles que corresponden a cada miembro
  • Fomenta la comunicación y la expresión emocional
  • Aumenta la solidaridad
  • Aumenta las conductas dirigidas hacia la recuperación y eliminar las conductas que facilitan el consumo
  • Previene o elimina las relaciones Codependientes

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Dra. Julia López S.
Psicóloga

Los adolescentes y el consumo de drogas y alcohol ©

La adolescencia es un período de desarrollo bio-psico-social que abarca edades entre los 10 y 19 años. Su principal característica es enmarcar el período de transición de niño a adulto y por lo tanto es una etapa conformada mayormente de cambios. A nivel físico el cuerpo cambia a través de un proceso llamado pubertad y se manifiesta su capacidad reproductiva. Sin embargo, su desarrollo cerebral se encuentra aún en proceso. Los adolescentes no han formado enteramente su Lóbulo Prefrontal, el cual se encuentra totalmente desarrollado hasta alrededor de los 21 años de edad. Esta área del cerebro controla las llamadas Funciones Ejecutivas Formales, dentro de las cuales encontramos: Formulación, planificación y ejecución de objetivos específicos. Anticipación de situaciones de riesgo, anticipación de posibles consecuencias ante diferentes conductas, selección de la conducta apropiada, autorregulación, autocontrol, aceptación de la retroalimentación, resolución de conflictos, toma de decisiones e inhibición de conductas inadecuadas.

Lo anterior podría explicar algunas de las conductas observadas en los adolescentes. Ellos perciben el mundo en términos de absolutos, las cosas son “buenas” o “malas”, “aceptadas” o no “aceptadas” y viven enteramente en el presente sin tomar mucho en cuenta su proyección a futuro o consecuencias futuras de sus actos. Emocionalmente y psicológicamente se encuentran en el proceso de formación de su personalidad y afirmación de su independencia del núcleo familiar, sin embargo, a nivel social presentan una necesidad por ser aceptados como parte del grupo de pares al que pertenecen o desean pertenecer.

Es por las razones mencionadas anteriormente que los adolescentes son la población más vulnerable ante las conductas adictivas. Algunas razones por las cuales en esta etapa se puede presentar el consumo de sustancias pueden ser: Su incapacidad de medir las consecuencias reales del consumo, la reafirmación de su individualidad al desafiar la autoridad, su baja capacidad de discernimiento ante la peligrosidad del consumo y como su futuro se puede mostrar afectado, el simpatizar con su grupo de amigos y aumentar su capacidad de socialización ya que desinhibe su timidez o inseguridades, la baja capacidad de inhibir conductas inadecuadas diciendo “No” y el predominio de satisfacer la curiosidad. También puede ser una respuesta a situaciones conflictivas en el entorno familiar o escolar.

Según el National Institute on Drug Abuse el inicio del abuso de sustancias se presenta a los 12 años o antes. Dentro de las sustancias de mayor consumo se encuentran: Tabaco y alcohol, también las bebidas alcohólicas mezcladas con sustancias como cafeína, taurina y glucuronolactona. La marihuana, inhalantes, drogas de diseño (anfetaminas, éxtasis, LSD, ácidos etc.) y medicamentos psiquiátricos (flouxetina, ritalin, fenobarbital, etc). Con respecto a Costa Rica específicamente, el último reporte del IAFA (2012) realizado a la población de educación secundaria a nivel nacional (de sétimo a undécimo año de colegio) indica que:

  • 54% de la población estudiantil ha abusado del alcohol al menos una vez
  • 1 de cada 5 estudiantes ha consumido alcohol en los últimos 30 días
  • 23% de la población estudiantil ha consumido tabaco al menos una vez
  • 9% de los estudiantes es consumidor regular de tabaco
  • 15% de la población estudiantil ha consumido marihuana al menos una vez

Esto refiriéndonos únicamente a estas 3 drogas, sin tomar en cuenta que desde ese momento las bebidas alcohólicas preparadas con estimulantes y las drogas de diseño han aumentado considerablemente su popularidad entre los adolescentes, al igual que el consumo de marihuana de diversas variedades.

¿Cómo saber si mi hijo o hija está consumiendo drogas?

Algunas de las señales que los padres pueden observar ante sospechas de consumos de sustancias son: Evidencia de olor en el aliento (principalmente alcohol y marihuana), signos de irritabilidad, fatiga o pereza. Dificultades para dormir, aumento o disminución considerable del apetito. Ojos rojos, pupilas dilatadas y utilización constante de gotas para los ojos. Cambios de humor, disminución de la comunicación con la familia, aislamiento, cambios de vestimenta, apariencia o grupo de amigos. Comportamiento irresponsable y bajo rendimiento académico, mentir, no poder justificar en que gasta el dinero que se le da, problemas para seguir las reglas y actitud negativa.

¿Cómo proceder si sospecho que mi hijo ha consumido alcohol o drogas? – Es importante tomar en cuenta que detectar signos de consumo en nuestros hijos sin tener la intención de corregir la situación es percibido por la ley costarricense como un delito en el marco de la negligencia parental. También cabe destacar que el “consumo” se refiere tanto a sustancias lícitas como ilícitas ya que este es solo un aspecto político y no determina su nivel de peligrosidad a la hora de ingerirlas. Por lo tanto, se debe recurrir a los profesionales pertinentes en el campo del tratamiento de las adicciones. Esto les brindará a los padres una percepción de la realidad de la situación a través de un diagnóstico certero y posteriormente un plan de tratamiento para su caso específico. Prevenir y tratar el consumo de drogas y alcohol en etapas tempranas es salvar la vida de nuestros hijos.

Si necesita de asistencia y acompañamiento en relación a este tema, estamos para servirle.
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